
Cuando se anunció la reedición de la Historia de Astorga de don Matías, yo esperaba que, en ella, apareciera una biografía del primer Cronista astorgano, pero no fue así. Nadie se ocupó de ahondar en la vida de aquel hombre benemérito que, en un día, ya tan lejano, llegó como maestro a nuestra ciudad.
Porque don Matías, no era astorgano de nacimiento. Vio la luz en un pueblecito cercano a León, en la zona sur, que, en vano intento recordar.
También me es desconocida la fecha en que se posesionó de la escuela de niños de Astorga. Tan sólo, por deducción, se puede saber que ya lo era por los años iniciales del año 1870, puesto que él nos dice en su Historia que, Antolín López Peláez, asistió a su escuela, y, como este preclaro leonés nació en 1868, es de suponer que, por aquellos años, regentaba ya la citada escuela.
Poseo una fotografía suya colocado entre el grupo de sus escolares, que debe ser muy antigua, pues, en ella, aparece aún inverbe y con todos los rasgos de una optimista juventud, pues aparenta estar satisfecho de verse rodeado de aquella pléyade de rapacines, tocados con sus boinas y gorros redondos de estilo cuartelario, y dos de ellos que van engalanados con los sombrerones aquellos, que, los martes, se vendían en un puesto de la Plaza Mayor.
La fotografía no puede ser más elocuente y es un fiel testimonio que sirve para ensalzar los méritos de aquel hombre, que en ella aparece risueño y feliz, teniendo que luchar con aquella hueste rebelde de más de cien rapaces como la fotografía testimonia lo que supone un trabajo verdaderamente heroico, que Astorga le tiene que agradecer.
Años después, en 1889, asistió a las Conferencias Pedagógicas, celebradas en la Escuela Normal de León, titulándose "Maestro Superior, Titular de la "escuela Elemental-Aplicada de Niños de Astorga".
Su tema versó sobre la importancia que la Geografía tiene en la educación, y, como futuro historiador, ponderó la necesidad de su conocimiento, para llegar al estudio de la Historia, pues era bien consciente de que la Geografía y la Cronología, son los ojos por los que ve toda relación histórica.
En el grabado con que esta conferencia se ilustra aparece ya con el aspecto que le caracterizaba cuando yo lo conocí, con su bigotillo de moco y la mosca sobre la barbilla, que conservó hasta sus últimos años.
La conferencia aludida se editó en Astorga, en la Tipografía de Lorenzo López, Rúa Antigua, 5 y 7.
Y no soy más extenso, pues, los grabados que ilustran estas breves líneas son más significativos y dicen más de lo que pudieran decir mis palabras.
La fotografía es de autor desconocido y debió impresionarse en el patio de recreo de la antigua escuela de niños, que, acaso, fuera la misma que yo conocí, situada a espaldas del Jardín de la Sinagoga que tenía su entrada por la calle del Arco.
José Mª LUENGO y MARTÍNEZ (Año 1989)